lunes, 22 de mayo de 2017

Fragmento de "Eterna Oscuridad"

Artículo publicado en el periódico “La Voz de México”, Febrero 1969:

Terrible accidente en hospital para enfermos mentales.

18 de Febrero, año 1969. El sanatorio “Casteda”, un hospital para enfermos mentales ubicado a las afueras de la ciudad de México, en el municipio de Atizapán de Zaragoza, se incendia por dentro. El fuego consumió todo el edificio calcinando todo a su paso. El departamento de bomberos asistió en el acto gracias a que un vecino vio la enorme estela de humo sobresaliendo de la parte de atrás del cerro. Los bomberos de inmediato acudieron al lugar. Según el testimonio de uno de ellos las llamas del lugar eran enormes, alcanzaban hasta diez metros de altura, tuvieron que pedir ayuda a por lo menos cinco camiones más para poder sofocar el fuego. El lugar era enorme y tenía cinco entradas si se rodeaba la propiedad o al menos eso fue lo que los bomberos alcanzaron a notar. Uno de los camiones fue a las salidas de atrás para poder entrar y rescatar a los sobrevivientes ya que, según los testimonios recogidos, los gritos desgarradores de los residentes y del personal del sanatorio eran intensos y pedían ayuda. Los bomberos trataron de derrumbar aquella salida de emergencia pero aparentemente se encontraba sellada por dentro, como si algo muy pesado la bloqueara del otro lado. Intentaron con las demás pero fue inútil, todas se encontraban bloqueadas y no se podía penetrar del otro lado. Intentaron escalar los muros de hormigón de ocho metro de altura pero las llamas eran demasiado grandes para poder atravesarlas. Desde fuera de la propiedad los bomberos apuntaron sus mangueras hacia el interior. Seis horas después el fuego finalmente había sido extinguido, los gritos se habían dejado de escuchar y el departamento de bomberos junto con el departamento de la policía municipal, lograron entrar al lugar sin el menor problema. Al parecer las salidas y entradas ya no estaban bloqueadas. Los muros del sanatorio estaban negros por las enormes llamas pero parecían no haber tenido el mayor daño, incluso parecían intactos. Según los bomberos dicho incendio debió provocar daños considerables a la estructura pero al parecer había sucedido lo contrario sin explicación alguna. La entrada principal estaba constituida por dos enormes puertas de acero. El peso de ambas era considerable. Con la fuerza de un hombre no bastaba para poder abrir una, se necesitaba la fuerza de dos, por lo tanto cuatro hombres hicieron la labor de abrir ambas puertas.

Según el informe dado por el comandante Morales, el interior estaba hecho un desastre. Todo se había perdido. Cada habitación del sanatorio estaba repleta de cenizas y basura carcomida por las llamas. Lo extraño de esto es que se buscaron cuerpos de los pacientes y personal del hospital, pero ni un rastro de hueso humano fue encontrado, se asumió que probablemente el fuego haya sido demasiado intenso para consumir en su totalidad los cuerpos. No se pudo rescatar nada. Se recorrió todo el lugar en busca de alguna pista que pudiera proporcionar la causa del incendio pero simplemente nunca se encontró. Una de las habitaciones estaba sellada. Se trató de derrumbar la puerta pero todo fue inútil, ni siquiera las hachas de los bomberos lograron penetrar la madera. Se sugiere que probablemente dentro de esta se encuentre la causa de tal catástrofe. Esperaremos los informes de los peritos correspondientes.

Noticia extraída del diario “El Informante”. Febrero, año 1969

Anciano de 72 años muere terriblemente

18 de Febrero, año 1969. Un hombre de 72 años de edad muere calcinado en la sala de su casa. Su nombre era Santiago Treviño. Este hombre de nacionalidad mexicana. Era psicólogo y médico-cirujano, recibido con honores por la Universidad Nacional Autónoma de México. Calificado como el mejor de su clase, el señor Treviño realizó importantes investigaciones en el campo de la cirugía y la psicología. Fue autor de varios libros y reconocimientos en estos campos de la medicina. Le fue ofrecido el puesto de director del sanatorio “Casteda”, controvertido hospital para enfermos mentales. Según las investigaciones el hombre había desestimado tan importante puesto horas antes del incendio que consumió por completo el sanatorio. De esta manera el médico también murió calcinado. Los restos que se encontraron en su casa determinaron que el incendio que lo consumió por completo no tuvo causante alguno. Lo único que se pudo rescatar de aquella incineración, aparentemente espontánea, fue su tobillo unido a su pie. Las investigaciones realizadas por los peritos correspondientes no encontraron más causas posibles de aquella extraña y terrible muerte. Existe una hipótesis que explica que el hombre era adicto al alcohol y al cigarro y probablemente se quedó dormido en medio de sus delirios alcohólicos, se derramó el vino sobre sus ropas y el cigarro hizo el resto, aunque esta hipótesis de igual manera ya ha quedado descartada pues la consumación del cuerpo fue total, sin dejar rastro alguno más que aquel tobillo. Sin duda alguna una muerte muy extraña.

Articulo extraído del diario amarillista “Lo Contundente”. Marzo, año 1969

Sanatorio Casteda: El infierno en la tierra

Mucho se hablado de este singular y controversial lugar. Hace un mes fue consumido por un terrible incendio que lo dejó prácticamente en ruinas. Hace poco se hablaba de que dicho sanatorio fue incendiado a propósito. Se hablaba de corrupción y de un increíble despilfarro por parte de sus directivos, pero hay que mencionar que en este sanatorio se vivía el mismo infierno en la tierra. Existen cientos de leyendas que hablan de lo ocurrido y la mayoría de ellas apuntan a ciertos ritos hechos por los médicos para poder experimentar con los pacientes. Uno de ellos respondía al nombre de: Eduardo Quiroz. Este singular personaje era un médico graduado con honores, especialista en trastornos psicológicos y como estos influyen de una manera sobrenatural en su entorno. Al parecer en la universidad se le impidió que tratara el tema de lo paranormal en términos de medicina pero al serle asignado el sanatorio dio rienda suelta a su imaginación y era un secreto a voces lo que este hombre experimentaba con los pacientes. Otro de estos médicos aficionados a lo oculto era el psicólogo Guillermo Treviño, un hombre interesado por la invocación de seres paganos a través de ciertos libros de brujería y esoterismo. Al igual que el doctor Quiroz este hombre llegó al sanatorio con motivos oscuros y juntos crearon (o trataron de crear) un laboratorio de experimentos diabólicos. Incluso el abuelo de Guillermo, Santiago Treviño un respetado hombre en el campo de la medicina nacional al cual le fue asignada la dirección del sanatorio horas antes de que este se consumiera por completo, también fue consumido por unas llamas espontaneas estando en la comodidad de su hogar. Nadie sabe a ciencia cierta lo que realmente escondían los cuartos de este lugar. Las investigaciones concernientes apuntan a rituales satánicos. Gracias a dios que el sanatorio se encuentra abandonado y cerrado a todo el público, solo dios sabe lo que realmente ocurría ahí.

Nota extraída de un diario independiente estudiantil llamado “La Verdad”. 

Noviembre año 1968

La verdad sobre lo ocurrido en la plaza de las tres culturas

Según las investigaciones que hemos realizado en torno a algunas muertes ocurridas en Tlatelolco la noche del 2 de Octubre pasado todo parece apuntar que ciertos cuerpos encontrados en la plaza no pertenecían al movimiento estudiantil. Según los reportes de los médicos forenses los cuerpos llevaban dos días de haber muerto. Lo cual es imposible. Al indagar más en el asunto uno de estos médicos que, fue amenazado de muerte hace algunos días, nos informó que algunos de estos estudiantes aún seguían con vida cuando fueron a recoger los cuerpos y las fuerzas especiales que iniciaron el tiroteo los levantaron y los llevaron en varios vehículos del ejército. Se rumorea, decía el médico, que los llevaban lejos de aquí, específicamente a un sanatorio ubicado en el Estado de México. Informaremos más sobre el asunto.


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